No me gusta subir a la azotea porque empiezo a decir mamadas.
"Maldita sea, ¿por qué no fui un pájaro? Dudo que se den cuenta de lo jodidamente afortunados que son, dudo que sientan algo y los envidio tanto por eso. Porque soy un estúpido ser humano y tengo sentimientos estúpidos y no sólo eso, tengo un carácter de la fregada, problemas, no sólo por fuera si no por dentro, no soy completamente feliz, a veces te necesito tanto que duele... y todo eso.
Pero esas malditas aves, no, no sienten ni una puta madre. No es como en las películas infantiles donde los animales piensan y sienten, no. Sólo vuelan, vuelan, comen, cagan a la gente, vuelan más, y mueren. ¡Qué puta envidia! No saben como es tirarse al suelo y desear no haber nacido nunca, porque siempre están en lo alto. No sólo por la chiflasón, la envidia de que ellas tengan alas y nosotros no. Sentir el viento en la cara, dormir en las nubes, no es nada. Ellas jamás caerán a los pies de nadie, ellas jamás darán la vida por nadie. Son vacías, tremendamente vacías y las odio por ello.
Maldita sea, ¿por qué no soy una hoja que habita en lo más alto del pino más alto del mundo? No me importaría disfrutarlo poco, no me importaría terminar tumbada por fuertes vientos. Habría vivido eso que no sé que putas es, pero qué envidia siento"
Mamadas.
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